Llamada de auxilio desde la ciudad de Berberati (República Centroafricana)
Los hermanos maristas de la comunidad de Berberati, una
ciudad al oeste de la República Democrática Centroafricana, han lanzado un SOS
a la ONGD SED, con la que colaboran desde hace tiempo. Esta casa de religiosos
se sitúa junto a un centro educativo gestionado por dicha congregación. La
guerra estalló hace ya más de cuatro meses, cuando una guerrilla organizada se
hizo con el poder por la fuerza.
La violencia empleada ha perjudicado, como siempre, a los
más débiles, la población civil. Familias enteras han huido de sus casas hacia
el campo por el miedo que se respira en las calles, según afirma el hermano
Elías Pérez, superior de la comunidad citada.
Desde el 10 de Diciembre de 2012 una coalición de rebeldes
llamados Seleka, ’alianza’ en lengua Sango, ocuparon por la fuerza algunas
ciudades de este céntrico Estado subsahariano, masacrado durante décadas por
las guerras, los intereses económicos, la corrupción y el fanatismo. Este grupo
expresa así el desacuerdo con respecto a Bozizé, presidente del país hasta hace
unas semanas.
El pasado 24 de marzo, la coalición tomó de manera violenta
la capital del país, Bangui, lo que hizo que el presidente Bozizé se exiliara a
Camerún, donde la corrupción y la lucha violenta por intereses comerciales, por
desgracia, ha sido también una constante.
La coalición aprovechó la persecución al presidente para
tomar la ciudad de Berberati. "Desde ese momento, en las calles se viven
numerosas situaciones de violencia física y maltrato a la población",
denuncia este marista.

"Muertes, robos, pillajes, violaciones, la gente no
duerme en sus casas, se van al campo por miedo a que la coalición pueda entrar
en sus hogares, violar a las mujeres, tomar a los niños, y robar las pocas
pertenencias que aún conservan". Así de crudas son sus últimas
informaciones.
La frontera con Camerún está cerrada, todo vehículo rodado
ha sido tomado por los rebeldes, así como también el control de las
gasolineras.
Dada esta situación, la comunidad marista se está
convirtiendo en una comunidad de acogida de personas con necesidades urgentes a
nivel alimentario y sanitario. Personas que pertenecen a la propia comunidad
educativa, desesperadas por la situación de hambruna y violencia que se está
viviendo.
La comunidad pide ayuda a SED, después de verse desbordada
por la situación, y la imposibilidad de atender al gran volumen de gente que
está esperando ayuda.

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